lunes, 5 de abril de 2010

Dios no sigue mis caminos ni mis pensamientos...


“Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos, más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.

Todos nosotros tenemos algo por lo que hemos estado esperando, situaciones en las cuales deseamos ver cambios, respuestas, salidas a problemas, etc., ó quizás sueños que Dios ha depositado en nuestros corazones, pero, en muchas ocasiones, y en nuestra desesperación queremos imaginamos como van a suceder, y si no tenemos cuidado colocamos a Dios en una caja y le decimos a El que hacer, cuando hacerlo y cómo hacerlo. En el Libro de Isaías, la Biblia nos dice que los caminos de Dios no son nuestros caminos, y que son más altos y que son mejores que los nuestros.

Si no salen las cosas como las ha planeado y en el tiempo que usted esperaba que sucedieran, en lugar de desanimarse, como muchas veces nos suele pasar, ¿porque no creer que Dios tenga algo mejor para su vida? Solo por que no sucedió a su manera o como usted lo esperaba, no quiere decir que no va a suceder, le recuerdo, Dios tiene un plan, El ya lo tiene todo estructurado, definido, no limite a Dios en cómo tiene que resolver las cosas a su manera, en vez de eso, dígale: ¡Señor, estoy confiando en ti, sé que quieres lo mejor para mí!, y aunque no me respondas como yo quiero, voy  a seguir creyendo que tú estás dirigiendo mis pasos hacia esa relación de amor que anhelas que ambos tengamos…


Hoy en este día, abriguémonos bajo sus alas y rindamos totalmente nuestras vidas y nuestros deseos, sueños y anhelos a Él.

¿A caso se ha olvidado que Dios está con usted?, ¿que solo Él puede abrir el mar y usted pasar en seco?, ¿que solo en El haremos proezas y maravillas? Su palabra dice que aunque nosotros pecáremos, El permanece fiel, Jesús no puede negarse a sí mismo; Cristo le ama tanto, que aunque usted haya decidido alejarse de Dios, El lo espera con sus brazos abiertos  para seguir sembrando su vida en la suya…en El estamos completos, se trata de la suficiencia de Cristo en nosotros.

Padre celestial: no hay manera que te pueda pagar por todo lo que has hecho por mí, por lo que estás haciendo y por lo que harás, sé que es por tu amor, por tu gracia, y en este día especial, quiero decirte que quiero conocerte más, que mí corazón te anhela, que te necesita, quiero contigo platicar y perderme en tu mirada…te amo Jesús!!!


Ernesto Menéndez.