lunes, 2 de enero de 2012

Libertad en el Matrimonio.

Testimonio:


Con mi esposa K, tenemos cuatro años de relación, dos años y medio de casados y la verdad ha sido lo más maravilloso de toda mi vida. Sin embargo, como bien dice el dicho, no todo en la vida es color de Rosa.


Yo soy un Hombre que llevé una vida muy difícil (no es mi intención contarlo todo) simplemente hacer ver que era divorciado y a pesar de que fue un divorcio sin problemas; de tal forma que hasta amigos éramos y como mis 3 hijos me quedaron a mí, yo no tenía problema que ella llegara a la casa a verlos, salir con ellos etc.


Cuando El Señor me concedió casarme nuevamente (y ahora por la iglesia), me convertí en el Hombre más Feliz del Mundo. Había encontrado a una mujer excelente, bella, inteligente, trabajadora, excelente mujer, amiga y compañera, y lo mejor, es que me había aceptado con todo y mis hijos!! Después de un año y medio de casados, decidimos que mis hijos y mi papá vivirían con nosotros en la misma casa. Mi esposa, me ayudaba, aconsejaba y apoyaba con ellos; sentí que el Señor había contestado todas mis súplicas y estaba muy feliz.


El Señor nos llamó y llevo a la iglesia donde nos congregamos actualmente y empezamos a asistir a una célula de matrimonios; como todas las cosas, temas difíciles, trabajo, cansancio, estrés. Pero yo me sentía bien y no me preocupaba nada (en relación con mi matrimonio). Pero un día en una reunión se abordó el tema de la insatisfacción, como una puerta hacia algo desastroso.. Cuando se me preguntó (según yo), todo estaba perfecto, no había nada de qué preocuparse.. Pero mi esposa hizo un gesto que nadie notó!! Y que yo tampoco hice caso en ese momento.. Luego ya en la noche, cuando estábamos conversando (ya solos en la cama antes de dormir), ella me dijo: Sabes, me siento cargada y un poco agobiada, es duro y difícil llevar la carga de la convivencia con tus hijos, y me siento preocupada porque te amo, pero antes todo era diferente, hemos perdido nuestra intimidad…….


Dentro de mi cabeza, no sabía qué había estado pasando!! Quéeee, cuándo pasó eso?? Cómo paso?? En qué momento?? Cómo hemos perdido la intimidad?? De qué me hablas?? Y en mi cabeza no entendía qué pasaba ni mucho menos a qué se refería ella… me sentí muy preocupado y un poco molesto, pero Gracias a Dios, le dije, tranquila, busquemos ayuda.. Esa noche, según la predica, el líder dijo claramente: que si había algo en tu vida y matrimonio que te causara alguna insatisfacción (lo que sea) con el tiempo se haría más y más pesado, hasta que se convirtiera en un problema grande, que lo mejor era que si había algún tema o circunstancia que causara malestar, insatisfacción y que nos callábamos por amor al otro, era mejor decirlo y pedir ayuda. Gracias a Dios mi Esposa fue sabia y me lo dijo antes que fuera un problema mucho más grande y difícil de tratar.


Así que en los días siguientes se lo comenté a nuestro líder, él me invito a un almuerzo (él pago, guaaaooo comí rico), y empezamos a conversar. Al principio empezamos platicando, luego él empezó a hacerme preguntas: desde las básicas hasta otras muy íntimas. Como por ejemplo: cada cuanto teníamos relaciones, por qué si y por qué no, me daba consejos de qué cosas hacer para estar más relajado y poder estar dispuesto cuando ella lo quisiera y darme cuenta de que mi cuerpo y el de ella no son propios si no del otro y ambos del Señor, y que además en las relaciones sexuales, hay un misterio divino de unión y entrega del uno al otro, mucho más allá de una simple satisfacción. También me hizo conciencia de las pequeñas cosas que había estado dejando de lado: como nuestras salidas al cine, salidas a cenar juntos (sin mis hijos), ver una película ó programa juntos, escucharla sin decir nada ni juzgarla o regañarla, y que oráramos juntos, que ella viera en mí un hombre de Dios (no es que no lo sea).



Pero ahora me doy cuenta de que soy un hombre que amé y amó demasiado a mis hijos y como fui padre soltero durante casi 5 años, todo mi mundo eran ellos y cuando me casé, en vez de colocar a mi esposa dentro del grupo importante, dejé de verla y la puse adelante y al frente para que me ayudara a cuidar y atender a mis hijos, descuidé los detalles pequeños y básicos, creyendo que ella sabía que la amaba y que ella entendería muchas cosas que ahora juntos con mis hijos era así.


La verdad me equivoqué. Gracias a Dios ella tuvo la fe en Dios para decirlo. No es que ahora ya soy un hombre perfecto, pero todo esto nos ayudó y unió aún más de lo que ya estábamos. Ahora salimos a caminar a Multi, la gran vía (a caminar porque no hay pisto jajaja), vamos al cine juntos, vemos tele juntos y juntos tenemos actividades con mis hijos, de tal forma que ahora trato de cuidar no sólo a mis hijos, sino que he comprendido que Dios me ha escogido para amarla y cuidarla y que ella no es un “burro de carga”, es una mujer delicada, dulce y bella y necesita que le dé tiempo, atención, cuidados y que la escuche y le ayude.


No es tan fácil (todos los hombres me entenderán, jajajaja) ya que a veces de un tema se pasa a otro y me quedo pensando umm “y esto era parte de lo anterior o es lo mismo”, pero sigo poniendo atención y al final ella se ríe y me dice!! Juela, de una cosa me paso a la otra!! Cómo haces para entenderme.. jajajjajaj se ríe.


Amo a mi esposa y estoy agradecido con Dios por el Regalo y la bendición que ella representa en nuestras vidas. Y lo que les puedo decir es que ser Hijo de Dios y Hombre, es con la ayuda de Dios reconocer que algo no está bien y aunque lo que ella diga (la esposa) no parezca coherente o no sea problema para uno de hombre, sí lo es para ella!, hay que tomar cartas en el asunto y ayudarles con amor y cuidado. También no dejar que los pequeños detalles de relación de pareja se pierdan, ya que uno a veces, como ya es mi esposa, ya es mi mujer, perdemos las atenciones y cuidados. ¡Cuidado!.. ya que una Mujer bien atendida y cuidada es un gran apoyo y fortaleza (ya que ellas son más fuertes que nosotros), pero una Mujer descuidada e insatisfecha es un flanco vulnerable, en donde el enemigo enfocará todo su arsenal y si ella está así, seguramente hasta los problemas más pequeños le serán de mucha carga y estrés, así que entreguemos nuestros matrimonios al Señor y seamos lo suficientemente Hombres, para ser buenos esposos. Amigos y Compañeros de nuestras esposas.


Si tienes alguna pregunta o comentario, escribirme al correo: joseblad73@gmail.com


Recordemos que sólo con la ayuda del Señor, podemos crecer y aprender. Uno por sí solo no es posible. Gracias Jesús por amarnos tanto y por ayudarnos y bendecirme en mi matrimonio..



Bendiciones de lo Alto:




Saludos.




Por: BF.

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